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Aislar la casa del frío y el calor


Aislar la casa del frío y el calor es bueno para tu bolsillo y te ayuda a vivir mejor. Además de la ventaja económica ligada al ahorro en las facturas de gas y luz, la mejora en términos de comodidad de vida.

Si las paredes son cálidas, en el sentido de aislar térmicamente, las ventanas sin corrientes de aire y el techo bien aislado, puede permanecer a 20-21 ° C en invierno con el sistema de calefacción al mínimo y el aire menos seco. Ahorras y estás mejor.

Pero también está el verano, y no tener calor en julio es tan importante como no tener frío en enero. Incluso en la temporada de caloraislamiento térmico. Y dado que la casa no se puede cambiar según las estaciones, es bueno que el tipo de aislamiento esté diseñado para ser cómodo durante todo el año. Además no gastar lo que se ahorró con la caldera en el aire acondicionado ...

Aislar la casa del frío y el calor: ¿cambio la caldera o cubro la fachada? Ambas intervenciones son importantes y también están estrechamente vinculadas. Los aspectos a considerar son los siguientes:

  • Reemplazar el sistema de calefacción es conveniente cuando el anterior ya no funciona bien. El nuevo sistema puede ser más eficiente, pero no se desecha una nueva caldera o una que pueda durar más, a menos que la tecnología sea realmente obsoleta;
  • el nuevo sistema, más eficiente, dará lo mejor de sí mismo si la casa no tiene pérdidas de calor significativas. Esto sucede, por ejemplo, con las calderas de condensación, que se caracterizan por una alta eficiencia a temperaturas relativamente bajas y, por lo tanto, ofrecen un excelente rendimiento en edificios bien aislados;
  • las intervenciones en la envolvente del edificio reducen las necesidades energéticas en sentido ascendente. Por este motivo, una vez realizado el aislamiento térmico y reducido el requerimiento, puede darse cuenta de que una caldera menos potente y menos cara es suficiente.
  • el año también se compone de períodos cálidos en los que el aislamiento térmico es igualmente importante pero depende de dispositivos distintos de los que producen el calor. Un edificio bien aislado permite equilibrar necesidades y optimizar la inversión en caldera y aire acondicionado.
  • la inercia térmica del edificio viene dada por el desempeño de la envolvente, que consta de muros, techos y sistemas de ventanas (vidrios y accesorios). Las ventanas son importantes y el doble acristalamiento contribuye al aislamiento, pero la parte del león la hacen las paredes (y el techo en las viviendas individuales o en el último piso de los edificios de apartamentos).
  • la capa térmica aislante supone una inversión inicial, pero no tiene costes de mantenimiento. La intervención del revestimiento térmico es más conveniente cuando coincide con otras obras previstas, por ejemplo la renovación del yeso o del techo, porque los costes fijos (andamios) no varían.

Aislar la casa del frío y el calor: ¿cómo y con qué materiales? Pensando en la envolvente de un edificio, ya sea para construir uno nuevo o para mejorar uno existente, los aspectos a considerar son los siguientes:

  • el mejor aislamiento se obtiene acoplando materiales con buena inercia térmica (es decir, que acumulan energía térmica y luego la liberan lentamente) y materiales con buena capacidad aislante (es decir, capaces de no ser atravesados ​​por el calor).
  • la inercia térmica (indicada por el factor lambda λ) es típica de materiales pesados ​​y densos, la capacidad de aislamiento (factor K) es en cambio típica de materiales ligeros. El mejor aislante que existe en la naturaleza sigue siendo el aire, por lo que los materiales aislantes más eficientes (con referencia a la capacidad aislante, no a la inercia térmica) son los que atrapan más aire;
  • en un edificio nuevo, se puede realizar un buen aislamiento con materiales de alta inercia térmica junto con un espacio de aire, o con una capa aislante, o incluso con ambos. En un edificio existente, la única intervención concebible es la campana térmica;
  • los materiales aislantes sintéticos, poliestireno expandido y poliuretano, aíslan bien del frío pero no del calor porque tienen un valor de desplazamiento de fase bajo (la velocidad con la que la energía térmica atraviesa el material aislante de lado a lado) y no son transpirables;
  • los materiales aislantes de origen mineral, vidrio y lana de roca, son muy eficientes pero tienen el problema de liberar microfibras al aire lo que hace necesario encapsularlas en una envoltura sintética que las hace no transpirables;
  • los aislantes de origen natural, fibra de madera y corcho, aíslan un poco menos del frío que el poliestireno pero mucho mejor del calor;
  • el corcho rubio natural también es un excelente aislante acústico;
  • los aislantes de origen natural son transpirables y contribuyen al equilibrio higrométrico asegurando un mejor confort de vida que los sintéticos;
  • el corcho y la fibra de madera tienen un costo significativamente más alto que el aislamiento sintético (obviamente, el costo también depende de la calidad de los productos individuales);
  • cuando decide hacer una capa térmica o aislar un techo, el costo del material aislante afecta el costo general menos que los costos fijos;
  • la fibra de celulosa en escamas, hecha con papel de periódico reciclado, es un excelente aislante y también económica, pero no se presta a la realización de la capa aislante.

En este punto, la elección es suya. Sin embargo, tenga en cuenta que crear una capa térmica es una intervención compleja, no es que compre los paneles de hardware y los pegue en la fachada. El consejo es hacer un análisis energético coste-beneficio de la intervención y luego contar con trabajadores especializados.

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